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Las organizaciones desean prevalecer en el mundo laboral y, para ello requieren  de colaboradores que sean, comprometidos, responsables, productivos con su actividad laboral. Estos tres conceptos pueden pasar desapercibidos cuando los leemos con rapidez.

Las empresas buscan personal, responsable, comprometido y productivo con su actividad laboral.Comprometidos, son las personas que no solo cumplen con su actividad encomendada, sino que van más allá de lo acordado. Qué difícil es encontrar un trabajador que independientemente del puesto de trabajo; obrero, técnico, auxiliar administrativo, coordinador, vendedor, gerente, etc., tenga en su actuar esta competencia o característica personal.

Responsabilidad laboral; es una persona que es consciente de sus actividades y las lleva a cabo de forma adecuada; y en la práctica, muchos de mis clientes se quejan de que varios de sus colaboradores sin importar la edad y/o profesión carecen de ser conscientes de esta competencia.

Productivos, todo esfuerzo humano laboral, tienen como consecuencia un resultado, nunca se espera que alguien solo sea productivo una parte del día, dado que el empleado paga por toda la jornada laboral.

Estos tres conceptos se desarrollan en un ámbito de educación familiar y escolar, pero también laboral, es decir, ser comprometido se aprende desde la casa, se vivencia en la escuela en los diferentes grados académicos y se explota en su máxima expresión en el mundo laboral.

La empresa también es un lugar que educa, solo que entre más pasa el tiempo de crecimiento de una persona, se hace más difícil aprender estos conceptos y es menos posible que un empleador tenga la paciencia de formar a su colaborador en estas competencias de las cuales el postulante a un puesto de trabajo debería estar ya en un proceso avanzado de formación.

Me he permitido compartir el sentir de muchos empleadores y/o jefes, que se desesperan por no tener colaboradores que les ayuden en particular al cumplimiento de los objetivos empresariales.

La educación en estos conceptos no es un tema de edad entonces ¿de qué será?

Carlos Reynoso Núñez.

Director General de INSERH Bolsa de trabajo.

oficina

No importa qué tan flexible o relajado seas: una oficina es un espacio compartido, y por lo tanto, un sitio donde entran en juego ciertas reglas de etiqueta para asegurar una convivencia armoniosa. La realidad es que algunas actitudes pueden resultar molestas para el resto del equipo, e incluso, afectar su productividad.

Te compartimos algunas de las principales reglas de etiqueta que ayudarán a impulsar un buen clima laboral. Toma en cuenta que para motivar este tipo de actitudes, debes pregonar con el ejemplo y de ser necesario, ponerlo por escrito.

1. Evita comer en tu escritorio. Sobre todo si se trata de alimentos condimentados o de olor fuerte, como atún o cebolla, ya que pueden resultar molestos para tus compañeros. No pasará nada si te desapareces durante un par de minutos para comer tranquilamente en el comedor.

2. No hables por teléfono sobre temas personales. Así de simple. A nadie le interesan tus conversaciones, así que haz el sencillo esfuerzo de salir al pasillo o a una sala de juntas libre. Nunca uses el modo altavoz a menos de que estés completamente solo.

3. No digas palabras altisonantes aunque estés muy molesto. Si se te dificulta controlarte, recuerda que este tipo de actitudes sólo demuestran tu falta de respeto hacia los demás.

4. Si quieres escuchar música, usa audífonos. ¡Esto es básico! No a todo el mundo le gusta el mismo tipo de música, por lo que no debes “forzarlos” a compartir melodías contigo.

5. Si vas a prender o apagar el aire acondicionado, pregunta al resto de los compañeros. Sin embargo, toma en cuenta que trabajar con calor puede disminuir la concentración de las personas.

Relacionado: Por qué no debes comer en tu escritorio

6. Pon tu celular en vibrador. Si tu smartphone suena constantemente (y con la misma melodía), puedes molestar a los demás.

7. No rocíes perfumes o lociones... a menos de que sea necesario o que los demás estén de acuerdo. Lo mismo ocurre con tu propia loción; evita ponerte demasiada o que sea un aroma muy dulce.

8. Procura mantener tu lugar lo más limpio posible. Trabajar en un lugar sucio y lleno de papeles puede afectar el desempeño de las personas y darte muy mala imagen.

9. No te rías como loco frente al monitor. Esto, además de ser molesto, es una prueba de que no estás trabajando en algo importante, sino que estás chateando con algún amigo o viendo videos en YouTube. Si vas a distraerte durante un momento, sé discreto.

10. Apréndete el nombre de todos tus colegas. Aunque tengas pésima memoria, intenta recordar el nombre y cargo de todas las personas presentes en la oficina. No hay nada más incómodo que se refieran a ti como “hey, tú” u “oye, tú”.

11. Evita los ataques de ira o de llanto. Todos somos humanos, pero como líder o empleado no puedes demostrar abiertamente tus emociones, ya que esto genera desconfianza entre el equipo. Si sientes que no puedes controlarte, retírate y busca otro espacio.

12. No regañes a alguien frente a los demás. Además de ser una situación humillante para la persona que recibe la llamada de atención, es incómodo para quienes lo escuchan.

13. No chismees sobre tus colegas, empleados o jefes. Nada afecta más un clima laboral que este tipo de actitudes dañinas. Si hay algún tema que clarificar, hazlo pronto antes de que se corran rumores por toda la oficina.
14. Sé puntual. Si la hora de entrada es a las 8, a esa hora debes estar en la oficina, especialmente si eres el líder. Llegar tarde puede considerarse falta de respeto y afectar los procesos y trabajos de todos los demás.

15. Pide las cosas prestadas. Sin importar qué tanta confianza tengas con una persona, no es correcto tomar sus cosas mientras no se encuentra en la oficina. Y obviamente mucho más incorrecto es no regresarlas.

16. Ten cuidado con los apodos. Aunque usar motes puede ser un aspecto divertido que impulse la camaradería, también puede generar sentimientos negativos en las personas. Evita usar sobrenombres ofensivos.

17. Si estás enfermo, evita el contacto. Si tú o alguien de tu equipo contraen una enfermedad contagiosa, no deben asistir a la oficina para evitar que se propague. En caso de que lo hagas, no saludes de beso ni de mano.

18. No interrumpas a tus colegas ni invadas espacios. Si tienes un cubículo definido, procura que todos tus adornos o accesorios estén en él y (obvio) nunca te quites los zapatos.

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